25 aniversario de la beca erasmus.

La semana pasada vine a Granada a hacer una entrevista de trabajo y pasé el resto de la mañana con Cristina, una amiga de mi hermana Cuca que acaba de volver de Rennes tras una estancia Erasmus. Estuvimos hablando del trabajo que supone estudiar un año en otro idioma, de la importancia de las convalidaciones y de las muchas maneras que hay de desperdiciar una estancia en el extranjero. Y como la beca Erasmus está de aniversario en este post voy a hablar precisamente de eso. Espero que os guste.

Hay un bulo que dice que a los estudiantes Erasmus les aprueban las asignaturas por la cara. Todavía estoy buscando a uno que corrobore esa teoría. Yo diré que el año que estuve en Bergen  fue el que más estudié de toda la carrera.  Puede que en química orgánica tuvieran menos nivel que en la Complutense, pero me di un tute a determinación estructural y química del petróleo bastante serio, y el hecho de que todo fuera en inglés implicaba que el tiempo necesario para estudiar un folio fuera considerablemente superior al normal, sobretodo en química del petróleo.

Joven y feliz estudiante erasmus en Bergen, Noruega.

Algo que me obligó a estudiar como nunca fue también el Learning Agreement, ese compromiso que firmabas con el Vicedecano de Relaciones Internacionales en el que él se comprometía a que los 66 créditos de la especialidad de química fundamental serían equivalentes a tus estudios en el extranjero siempre que lo aprobaras todo, y, si suspendías más de la mitad de los créditos, tú te comprometías a devolver el dinero de la beca. “Aquí os convalidamos el curso completo, pero no se va nadie de vacaciones” ha sido siempre la máxima de Paco Gavilanes. Cuando conoces a los muchos estudiantes que se van al extranjero sin saber si les van a convalidar algo o no eres más consciente de la importancia de toparse con un coordinador que tenga las ideas claras. Paco sin duda las tenía y las sigue teniendo.

Paco Gavilanes impartiendo una conferencia sobre bioquímica y salud.

Aun teniendo tanta suerte con la gestión en la Universidad, para aprovechar una estancia en el extranjero hay que poner un poco de voluntad. Para ello es vital huir de la pandilla de españoles (hay una de 100 miembros mínimo en cada país) y aprovechar al máximo todas las oportunidades que la vida te brinde para relacionarte con los estudiantes autóctonos o, al menos, que no hablen castellano. Yo hice lo que pude en ese sentido y, aunque había dos españoles en mi pandilla, las cenas de mi cocina solían parecer una convención extraña, con representaciones de Francia, Alemania, Rusia, Japón, Bosnia, Noruega, USA… Francamente, no me lo he pasado mejor en mi vida. Y es que con una estancia Erasmus no solo conoces otro país, otra cultura, otro sistema educativo y otro idioma (sino dos idiomas más); conoces otras culturas, porque tus amigos serán de otros países. No creo que haya muchos ambientes comparables y todo aquel que tenga la oportunidad de disfrutar algo parecido no debería dejarla pasar.

Cuando volví de Noruega tuve la suerte de trabajar dos años en la oficina de Erasmus de la facultad de química de la Complutense, que hoy ha salido en las noticias y mantiene los mapas que colgué una tarde que decidí que las paredes estaban muy vacías. Un año me invitaron a dar una charla sobre mi estancia Erasmus en Helsinki, en una quedada que hacen todos los años los coordinadores de relaciones internacionales de las facultades de química de Europa. Recuerdo una conversación que tuve con el coordinador Zurich que me causó escalofríos y con la que quiero terminar este post. “La beca Erasmus nació hace 25 años y los que llevamos trabajando en ella todo ese tiempo sabemos lo que han supuesto los avances tecnológicos para la misma, imagina que todo el trabajo que haces tú ahora tuvieras que hacerlo por correo postal…”

Este post está dedicado a Paco Gavilanes, que no me dejó firmar la renuncia a la beca en una tarde de pánico.

4 thoughts on “25 aniversario de la beca erasmus.

  1. Muy buen resumen y merecido “felicidades” a las Erasmus, que se conservan muy bien. Yo en mi caso particular no me fui de erasmus, pero me fui de intercambio sudamérica a Chile. Estoy convencido de que ha sido la experiencias mas enriquecedora que he tenido en toda mi vida. Allí me inicié en la Microbiología y trabajé en el hospital de Independencia en la Unidad básica clínica de diagnóstico en Parasitología.
    La gente fue genial, vi asignaturas que jamás habría dado en la UGR y las convalidaciones me salieron de lujo, gracias igualmente a otro gran coordinador de Fernándo Caballero, Desde aquí le doy las gracias por su ayuda, apoyo y consejo.

    Buena entrada, Felicidades.

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