Barcelona: el gran éxito de la inversión, la estabilidad y algo de paciencia.

Cuando me gusta muchísimo un reportaje o una película me obsesiono y soy capaz de visualizarlos 10 veces en una semana y disfrutar haciéndolo (sin duda una gran capacidad que en mi casa no me elogian nada). Es algo que me ha pasado últimamente por ejemplo con “El mal del cerebro” o “El informe Robinson” sobre el 20 aniversario de las olimpiadas de Barcelona. Tengo que reconocer que lloro un montón cada vez que lo veo (sí, soy llorica, no me importa admitirlo). De este último programa quiero destacar algo de lo que se habla a partir del minuto 6.10 de esta parte:

España, un país europeo con una demografía importante había sido una gota en el océano en términos deportivos…” “… sólo había ganado 6 medallas de oro en toda su historia olímpica. El reto de Barcelona 92 pasa por garantizar un éxito deportivo acorde al evento…” “…Nace así el plan de ayuda al deporte olímpico, o lo que es lo mismo, iniciativa pública y privada… dinero a cambio de resultados, de marcas, de éxito: el plan ADO” “El deportista alcanza una notoriedad social, un respeto social que no tenía…” “Te daba un soporte económico, una seguridad de 4 años…”

Los primeros resultados no tardaron en llegar: España quedó en sexta posición con 13 medallas de oro, 7 de plata y 2 de bronce. Objetivo conseguido. Pero éste fue solo el resultado a corto plazo. 20 años después de las olimpiadas de Barcelona estamos viviendo un fenómeno del que se habló en este programa de informe semanal hace ya año y medio: “…nuestro deporte está viviendo en esta primera década del siglo su particular edad de oro y las cifras hablan solas: un mundial, 4 copas Davis, 4 tours de Francia que pueden ser 5, medallas de oro… por no hablar de quienes nos han proporcionado grandes momentos: Pau Gasol, Rafa Nadal, Andrés Iniesta, Marta Dominguez y muchos otros. Estamos ante algo más importante que los éxitos casuales, porque detrás del valor individual de nuestros deportistas está el resultado de una estrategia que comenzó en los juegos olímpicos de Barcelona en 1992 y de la que ahora se recoge una gran cosecha“.

Esto es precisamente lo que necesitamos que pase con la ciencia. Y no es que lo necesitemos los científicos para poder encontrar trabajo en España, es que lo necesita también la economía y la sociedad del país. Actualmente la situación es la misma que si nos gastáramos un pastón en formar a un batallón de súper atletas y a la hora de ir a las olimpiadas les dijéramos que no hay dinero y que se nacionalicen en otros países para poder presentarse a la competición. Y son esos otros países los que disfrutarán del éxito, del reconocimiento, los que se quedarán con las medallas de oro, los que recogerán la cosecha de nuestra inversión. Siempre que pienso en esto me acuerdo de la épica intervención de Bernardo Herradón en un programa de “A hombros de gigantes” (en el minuto 19.10) sobre la fuga de cerebros (la de los que van sin billete de vuelta):

“El futuro de este país, y de cualquiera, depende de los jóvenes, y es evidente que un país se tiene que sustentar en dos pilares básicos, uno es la educación, que tiene que ser la mejor para todo el mundo y otro es la economía que tiene que ser sustentada en ciencia e innovación. Tiene que haber un pacto de Estado por las dos cosas. De tal manera que no estemos pendientes de los vaivenes de si el PIB ha subido el 2%, esas cosas tienen que estar fuera del debate. Porque tener un plan de estabilidad para ciencia, significaría que estos jóvenes, que ya no son tan jóvenes, que estamos hablando de gente de trentaitantos o incluso cuarenta años, que no llegan a cotizar lo suficiente, no saben lo que va a ocurrir cuando ellos vuelvan después de hacer un posdoctoral brillantísimo en el extranjero, publicando en las mejores revistas, o incluso colaborando a que algunos ganen premios Nobel. Eso es fundamental, que por lo menos el joven que empiece una carrera científica, o no científica, sepa que va a ocurrir con él dentro de 20 años. Para eso nos hacen falta políticos que sean valientes y que le digan a la sociedad “esto que yo voy a hacer, vais a ver los frutos dentro de 30 años” Sería digno de aplaudir, ver a un político que mirara por las futuras generaciones”

Lo que pasó con el deporte a partir de Barcelona 92 es el ejemplo de que España está llena de gente con talento y espíritu de sacrificio dispuesta a luchar por cumplir un objetivo que supone un beneficio para la propia persona y para el conjunto de la sociedad. Solo que necesitan apoyo y estabilidad. Si comparamos un premio Nobel con una medalla de oro, la situación en España es mucho peor que la del medallero anterior a las olimpiadas de Barcelona. Y ¿qué beneficio trae a la sociedad un premio Nobel nacional? Pues lo más parecido a una medalla de oro: reconocimiento, orgullo, admiración por el ganador, unos medios de comunicación pendientes de los avances científicos… Esto contribuiría al aumento de la cultura científica, con lo que la sociedad estaría más protegida frente a engaños como el de la homeopatía y también daría lugar al reconocimiento social del científico. Pero además proporcionaría más tecnología, patentes, empresas que apuesten por invertir en I+D+i, universidades más prestigiosas, y, en general, el gran beneficio que supone basar la economía en generar expectativas y no en un crecimiento infinito del consumo.

Es vital que los políticos sean conscientes de esta necesidad y empiecen a tomar medidas en esta dirección. La situación es mala para esperar una inversión, pero ese argumento termina en el clásico pez que se muerde la cola. Alguien va a tener que romper ese círculo. Más nos vale que sea más pronto que tarde.

Este post va dedicado a Olivia, con la esperanza de que si un día se propone ganar un premio Nobel para su país no se lo impida la política económica del mismo, ni cualquier otra cosa (estoy deseando conocerte, guapa).

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16 thoughts on “Barcelona: el gran éxito de la inversión, la estabilidad y algo de paciencia.

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  2. Ojalá la analogía del deporte y la ciencia fuese correcta. Pero no lo es. No basta con la inversión en instalaciones para entrenar -investigar y con la voluntad del atleta – investigador joven. . El éxito deportivo es un fin en sí mismo (o lo debería ser), però el éxito científico no. La medalla olímpica, ¿a qué equivale?. ¿Al Nobel? ¿A una patente explotable? ¿A una patente explotada? Hace falta la tercera pata: la inversión para sacar provecho de tanta ciencia

    ¿Quién invierte aquí? Llevamos 150 años de retraso respecto de Alemania, y 100 respecto de los países desarrollados. El proceso será lento, y no en todos los campos, y sólo prosperarán empresas basadas en alta tecnología, impulsadas por los propios investigadores capaces de mudarse en emprendedores, y en una coyuntura favorable.

    No veo que en los últimos 30 años haya habido compromiso empresarial potente, a pesar de que las empresas ganaban dinero.

    Repetir que la economía deberá basarse en la ciencia y la innovación no parece que sirva para que el que podría y debería invertir lo haga. Y, desde luego, el estado no va a invertir en empresas: ni tiene dinero, ni tiene esa vocación.

    Veo el futuro inmediato poco halagüeño para el investigador joven, si confía en la investigación pública española.

    Ojalá me equivoque.

    • No pretendía decir con este post que la inversión necesaria en ciencia sea comparable (en cantidad) al plan ADO. La comparación de la medalla de oro con el Nobel solo era un ejemplo. Lo que quería decir es que la ciencia necesita inversión (pública y privada), estabilidad y tiempo.

      Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices de la necesidad de sacar provecho de tanta ciencia. Tengo la sensación de que hoy en día la ciencia en España está desvinculada del mundo empresarial: En general los científicos trabajan con el fin último de publicar cuando sería mucho más lógico investigar en campos que ayuden a las empresas españolas a ser más competitivas. Respecto a esto último me parece muy esperanzador el programa Marco de la UE:

      http://www.oemicinn.es/programa-marco/capacidades/investigacion-en-beneficio-de-las-pyme

      Muchas gracias por tu comentario y sí, ojalá dejes pronto de estar tan acertado.

    • Hola, ¿Eres Claudi?
      Tienes mucha razón echando en falta al sector empresarial en el desarrollo científico del país. Posiblemente compartirás la opinión de muchos científicos españoles que sentimos que se ha invertido mucho dinero público para fomentar la investigación en empresas (lo que está muy bien) y estas no han respondido (lo que está muy mal), dejándonos con la sensación de que las empresa han actuado “toma el dinero y corre”. Este asunto lo traté recientemente en el post “Los países no investigan porque son ricos, son ricos porque investigan”
      Puedes leerlo en http://www.madrimasd.org/blogs/quimicaysociedad/2012/01/02/133011. Algunos comentarios de los lectores son muy interesantes.
      Estoy de acuerdo contigo en nuestar distancia científicas de los paíse de nuestro entorno. Y lo malo es que la brecha se va alargando.
      Saludos.
      Bernardo Herradón

  3. No puedo aportar mucho más a todo lo que se ha comentado. Tal y como dice @Cmans y reiteran Maria y Bernardo, ciertamente llevamos un retraso muy significativo en nuestro desarrollo empresario-científico. Está claro que no e observa la investigación a medio o largo plazo como un modelo de negocio plausible, una mentalidad totalmente desalentadora y contraproducente.

    Pero ahí viene la reflexión de este post, y creo que muy acertada.

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